Aventura del día: Nissan Patrol GR (Grand Raid-Y60) 3 puertas

Aventura del día: Nissan Patrol GR (Grand Raid-Y60) 3 puertas

La leyenda japonesa del 4x4 con ejes rígidos, motor RD28T de 115 CV y bloqueo trasero


Tiempo de lectura: 5 min.

Nacido en 1987 y visto encarnado como vehículo de competición de la categoría T3 en los raids nacionales e internacionales, no sería hasta 1993 cuando llegase oficialmente al mercado español, con el objetivo de poder coger el testigo dejado por su precursor y seguir plantando cara a la competencia representada por el Mitsubishi Montero, el Isuzu Trooper, el Land Rover Discovery, el Range Rover TDi o el Toyota 4-Runner. Un ejemplo de la capacidad que tenía Nissan de liderar las listas de ventas de vehículos todoterreno del mercado nacional era el 23 % de las ventas totales del segmento alcanzado en 1995, que se repartían entre el práctico Terrano II, el robusto Patrol destinado a necesidades laborales y el novedoso Patrol GR.

El Patrol Grand Raid seguía manteniendo las señas de identidad que definían estéticamente a su antecesor, vistiendo una sobredimensionada carrocería caracterizada por las líneas cuadradas y un frontal presidido por unos faros redondos que recordaban a los primeros Patrol llegados a la península. A nivel técnico el único vestigio de su evolución era un fiable motor que garantizaba unas prestaciones nada desables, dado su gran volumen y su notable peso.

Bajo su carrocería llevaba un resistente chasis de largueros y travesaños al que se conectaban un par de ejes rígidos. A diferencia de sus hermanos, el esquema de suspensiones lo componían un eje rígido delantero guiado mediante un par de robustos y largos brazos asistidos por una barra Panhard y de otro eje rígido posterior guiado por dos largos tirantes inferiores, dos más cortos superiores y finalmente por otra barra Panhard. En ambos trenes se instalaron muelles helicoidales, amortiguadores de doble efecto y barras estabilizadoras. En lo respectivo al equipo de frenos, este 4×4 se encomendaba a un eficaz y potente equipo formado por 4 discos autoventilados que garantizaban el frenado incluso tras el paso por zonas inundadas.

Motor turbodiésel RD28T de seis cilindros y 115 caballos

Aunque a nuestro mercado llegó con el conocido motor RD28T, en otros países existía la posibilidad de adquirirlo con un enorme motor diésel atmosférico de 6 cilindros en línea y 4,2 litros de cilindrada, que generaba una potencia de 125 CV y un par de 272 Nm. El propulsor dedicado a mover los 1.835 kilos de masa del Patrol GR era el que ya montaba el Patrol 260 tanto en su versión atmosférica como en su versión sobrealimentada. Este también era un 6 cilindros en línea de 2.826 centímetros cúbicos de funcionamiento suave y equilibrado, cuyo bloque estaba fabricado en fundición y la culata realizada en aluminio. En esta se albergaba un solo árbol de levas accionado por correa dentada encargado de abrir las dos válvulas de cada cámara de combustión, equipadas con taqués hidráulicos. Se alimentaba mediante un sistema de inyección indirecta y un turbo Garrett T25 que hacían que llegase a producir una potencia de 115 caballos de potencia a 4.400 revoluciones por minuto y un par máximo de 235 Nm a 2.400 rpm. De carácter alegre y progresivo no empezaba a despejarse de su pereza hasta pasadas las 1.800 rpm, volviéndose más contundente en su empuje entre las 2.500 rpm y las 4.600 rpm. Estaba acoplado a una caja de cambios de 5 velocidades, donde el salto entre 3ª y 4ª marcha se hacía más que patente, y a una caja transfer de 2 velocidades que hacían que las ruedas traseras llevaran a este 4×4 hasta una velocidad máxima de 155 kilómetros por hora y necesitase unos 15 segundos para alcanzar desde parado los 100 km/h. Su consumo se quedaba en unos 14 litros de media, que no estaba mal dado el peso del conjunto, su aerodinámica y el tipo de alimentación del motor.

Nissan Patrol GR (2)

Lanzado al mercado español en 1993 para consolidar el dominio de la firma nipona en el segmento 4×4, el Nissan Patrol GR Y60 combinaba un robusto chasis de largueros con ejes rígidos de gran recorrido, muelles helicoidales y el infatigable bloque turbodiésel RD28T de 2,8 litros y 115 CV; una auténtica referencia de robustez que conquistó el mercado gracias a su inquebrantable fiabilidad y al bloqueo de diferencial trasero

Habitabilidad y confort en el habitáculo

En un habitáculo claramente mejorado con respecto a su predecesor, con acabados y materiales de buena calidad, el Patrol GR podía transportar en su interior a 5 personas y su equipaje, siempre y cuando este no superase un volumen de 260 litros. El puesto de conducción elevado no mejoraba la visibilidad trasera, entorpecida por la rueda de repuesto, pero sí ayudaba a lidiar con las grandes dimensiones de la carrocería de este 4×4 en zonas urbanas. El salpicadero seguía teniendo las mismas líneas sencillas y cuadradas de la serie 260 pero convenientemente rediseñadas para mejorar su ajuste, su estética y la ergonomía. En este se fijaba un cuadro de instrumentos bastante completo, que a la información básica incorporaba un voltímetro y un indicador de presión de aceite. Su equipamiento era bastante completo e incluía elementos como los elevalunas y retrovisores eléctricos, el volante regulable en altura, el aire acondicionado e incluso lavafaros.

Comportamiento dinámico, suspensiones y aptitudes fuera de asfalto

A nivel de comportamiento las nuevas suspensiones supusieron una mejora hacia el confort de marcha y a la precisión de guiado pese al montaje de unos anchos neumáticos de medida 255R15 que influían negativamente en superficies degradadas y en conducción todoterreno. Aun así la capacidad del Patrol GR para evolucionar por terreno roto estaba fuera de toda duda, gracias a la flexibilidad de unos ejes que conseguían unos recorridos libres de rueda de 53 centímetros para el eje delantero y de 55 centímetros para el eje trasero, asegurando la motricidad. A ello había que sumar el buen rendimiento de su motor, la excelente reducción de su caja transfer, un ancho de vías que crecía en 12 centímetros con respecto al Patrol 260 y la posibilidad de poder bloquear su diferencial trasero a voluntad del conductor.

Con un precio de adquisición de 21.500 euros en 1994 que se situaba a la altura de los contrincantes anteriormente comentados, las dos razones que atraían a los clientes a los concesionarios de la firma nipona eran la fiabilidad y la robustez mecánica de sus productos.

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Javier Gutierrez

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