Un triciclo reclinado con motor de helicóptero, unos cuantos récords de velocidad y un descubrimiento accidental: esa fue la ruta que llevó a Outrider hasta el Coyote, un 4×4 eléctrico monoplaza que su fabricante presume de firmar como el más ligero del mundo.
Durante décadas, salir al monte con movilidad reducida significó renunciar a casi todo lo que quedaba más allá del camino. Los vehículos de campo tradicionales, como quads y side-by-side, son pesados, voluminosos y difíciles de transportar, además de que subirse a ellos exige una agilidad que no todo el mundo tiene.
La electrificación abrió otra puerta. Los motores eléctricos son casi silenciosos y no huelen, dos virtudes muy apreciadas por quienes cazan o pescan, y las baterías de litio empezaron a ofrecer autonomía suficiente para adentrarse en el monte sin cargar con un ruidoso depósito de gasolina.
Origen en las Apalaches y del triciclo al concepto Coyote
Outrider nació en el entorno de la Universidad Estatal de los Apalaches, en Boone, Carolina del Norte. Allí, antes de graduarse en 2010, Tommy Ausherman construía en su sótano triciclos reclinados con motor de helicóptero para sacarse un dinero. El punto de partida había sido una bicicleta eléctrica para desplazarse con más seguridad, pero la velocidad trajo problemas aerodinámicos que su primer motor y su primera batería no podían resolver, y de ahí dio el salto a los triciclos.
Los triciclos acabaron batiendo récords y, casi sin buscarlo, en manos de personas con discapacidad que querían salir a la naturaleza. Muchos exigían a aquellas máquinas de tracción trasera más de lo que podían dar, así que en 2022 Outrider los abandonó y apostó por un vehículo de cuatro ruedas diseñado desde cero: el Coyote.
Desarrollado a partir de la experiencia previa construyendo triciclos eléctricos con motor de helicóptero en Carolina del Norte, el Outrider Coyote recurre a un chasis monocasco de aluminio y una configuración de tracción integral con motores integrados en las ruedas capaz de ofrecer hasta 225 kilómetros de autonomía en plena naturaleza
Chasis de aluminio, hasta 5 kW de potencia y 225 km de autonomía
El Coyote es un monoplaza con chasis monocasco de aluminio, suspensión de aire de largo recorrido en ambos ejes, unos 18 centímetros de altura libre al suelo y llantas de 20 pulgadas con neumáticos de taco. Se ofrece en tres configuraciones: una básica de 2 kW y tracción a dos ruedas, otra de 3 kW para uso deportivo y la versión superior de tracción total con motores integrados en las ruedas que rinde 5 kW de potencia. La batería de serie ofrece unos 56 kilómetros de autonomía, pudiendo alcanzar hasta 225 kilómetros con tres módulos adicionales. Su entrega de potencia instantánea y la ausencia de emisiones facilitan el avance sin asustar a la fauna.
Michael Franz, tetrapléjico, lo probó para la revista New Mobility y resumió la experiencia en dos palabras: libertad y agradecimiento. Se conduce mediante dos mandos manuales —uno para la dirección y otro para el acelerador—, personalizables según la fuerza de cada brazo, y cuenta con tres modos de velocidad que permiten alcanzar hasta 35 kilómetros por hora. Franz no pasó de 10 kilómetros por hora, mientras que su hermano, sin discapacidad, consideró que los 35 kilómetros por hora eran ya demasiados. En hierba, tierra, hormigón y laderas, el Coyote nunca dio sensación de volcar. Lo más complejo fue el acceso: el propio bastidor no permite acercar la silla de ruedas al asiento, por lo que necesitó la ayuda de su hermano para acomodarse.
Dimensiones contenidas, polivalencia y precio
Pesa poco y ocupa muy poco espacio: mide 198 centímetros de largo por 84 centímetros de ancho, lo que permite transportarlo en la caja de una camioneta pick-up o dentro de un monovolumen con los asientos abatidos. Franz lo recomendaba especialmente a quien quiera volver a cazar, pescar o recorrer pistas todoterreno, o simplemente a quien viva en una finca y necesite moverse por ella con rapidez y autonomía.
Se fabricaba por encargo, se envía a cualquier parte del mundo y su precio arranca en los 13.985 dólares sin opciones. Desde Outrider insisten en que no se trata de una simple silla de ruedas con neumáticos gruesos, y su lema resume a la perfección la filosofía del proyecto: los vehículos de movilidad reducida no tienen por qué parecer aparatos médicos; pueden ser bonitos y tener mucha actitud.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia.COMENTARIOS