Aventura del día: Toyota Land Cruiser HDJ 100 VX

Aventura del día: Toyota Land Cruiser HDJ 100 VX

Un coloso de más de 2,5 toneladas dotado del robusto bloque de seis cilindros y suspensión neumática


Tiempo de lectura: 4 min.

El Toyota Land Cruiser HDJ 100 VX era lo más exclusivo, grande y caro del catálogo de la firma japonesa allá por los 2000. Era un todoterreno “de verdad”, con chasis de largueros y travesaños, tracción total y reductora, pero también era un coche “de lujo”, con mucha madera, cuero por todas partes y un precio a la altura de un Ranger Rover: 10.870.829 pesetas, 65.335 euros de 2004.

La transformación del segmento y el espejo británico

La llegada de los SUV distorsionó completamente la idea del todoterreno y casi cualquier cosa empezó a ser tratada como tal, al menos al principio, cuando una gran parte de los usuarios los llamaba, sin rubor alguno, “4×4”. Esa denominación ha sido la usada por los conductores españoles, durante años, para referirse a un todoterreno que, en muchas ocasiones, ni era todoterreno ni era tracción total.

Pero, y es justo reconocerlo, la llegada de los SUV solo aceleró una transformación que, poco a poco, se dejaba notar en el segmento: los todoterrenos se habían convertido en coches de representación, en productos “de imagen” que la gente compraba porque eran caros, grandes y opulentos. Una gran parte de los todoterrenos que se vendían no se compraban por ser todoterreno, y eso es algo que vieron claramente los fabricantes. El resultado fue una adaptación paulatina a lo que pedía el usuario: lujo, refinamiento, potencia e imagen, pero cada vez con menos capacidades offroader.

Si hubiera que destacar un pionero, sin duda sería el Range Rover, pero este solo puso la primera piedra; hubo marcas que fueron capaces de ofrecer un refinamiento muy, muy similar, pero con una fiabilidad a prueba de bombas y unas capacidades todoterreno indiscutibles, como ocurrió con el Toyota Land Cruiser HDJ 100 VX. Este, posiblemente, fue uno de los mayores rivales del vehículo británico, sobre todo por capacidades, tecnología y prestaciones, pues por lujo y cuidado por el detalle, pocos se pueden acercar a la obsesión británica.

Toyota Land Cruiser VX 100

Pese a sus imponentes dimensiones y a su enfoque hacia el lujo representativo, el Toyota Land Cruiser HDJ 100 VX demostró en las pruebas de la época una comodidad sobresaliente en pistas rápidas gracias a su avanzada suspensión regulable

Precisión japonesa y descomunales dimensiones

El Land Cruiser HDJ 100 VX ofrecía, en contraposición, precisión japonesa. Pocos son tan meticulosos como los nipones. Quizá sus coches puedan ser aburridos, faltos de personalidad o cualquier otra cosa que se quiera arrojar sobre ellos, pero rara vez fallan y su fabricación está pensada para durar. Argumentos que brillaban especialmente en el más grande y caro de los Land Cruiser. Y no lo decimos por decir, ya que por más de 10 millones de las antiguas pesetas, se tenía un coche que medía 4,89 metros de largo, 1,94 de ancho y 1,89 de alto, que para colmo pesaba 2.585 kilos: un coche descomunal que, en conducción todoterreno, tenía bastantes limitaciones por mucho chasis de largueros que usara.

Según la revista Autofácil –número 47–, el Land Cruiser HDJ 100 VX se encontraba especialmente cómodo en pistas de tierra rápidas, donde las suspensiones, de tipo neumática regulable en altura, trabajaban de forma soberbia y permitían cruceros a velocidades altísimas. La regulación en altura permitía sortear algunas zonas complicadas con relativa solvencia, siempre que no fueran trialeras, obviamente. Podríamos decir que era un coche bastante indicado para recorrer las dunas del desierto “pie a tabla”.

Mecánica de seis cilindros y consumos contenidos

De hecho, el motor permitía algunas libertades velocísticas. Era un seis cilindros en línea con 4.164 cc, turbo –de geometría fija hasta 2004, después de geometría variable–, intercooler y cuatro válvulas por cilindro, capaz de rendir unos buenos 204 CV a 3.400 rpm y un par de 43,8 mkg a 1.200 rpm. Un corazón que se gestionaba con un cambio automático –de cuatro relaciones hasta 2004, luego cinco–, caja transfer con dos relaciones y tracción total permanente con bloqueo del diferencial central –tipo Torsen– al 50%.

Si tenemos en cuenta el tamaño, el peso y el conjunto motor-cambio, podríamos pensar que los consumos son un disparate, pero los datos de Autofácil indican lo contrario, con medias de 10,3 litros cada 100 kilómetros.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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