Están las bestias y las bestias. Las que en ciudades aparentan inocencia pero implican peligro en transitadas autopistas, y las que no disimulan su aspecto abominable, pero que, al menos, habitan lejos de las grandes urbes. Aunque esta Ford F-350 Super Duty Harley Davidson Edition del 2006 con parte trasera de un Ford Excursion modelo 2004 ó 2005 sabe que no puede hacer lo que se le antoja ni siquiera entre montañas nórdicas.
Su dueño, que la lleva de aquí allá por Islandia, la ha preparado no solo para impresionar y ponerla a prueba de cualquier camino, sino también para evitar detenciones. Esos monstruosos guardabarros están allí para que las monstruosas ruedas, con monstruosos neumáticos sobre monstruosas llantas Mickey Thompson Baja Pro, no sobresalgan de la carrocería, algo que no está permitido.
A propósito, tan equipada está que cuenta con un sistema de inflado y desinflado durante la marcha, un modo de ajuste clave para adaptarse a los terrenos. Sobre el manto blanco, lo ideal es una presión de aire baja. El conductor y su vehículo. El lazo que procura simbolizar el entrevistador TJ Lamb en su cuenta de redes Magnacars que, más que perfil, es un universo de historias y diversidades. Allí, entre tantas caras y coches, aparece Aron y su F-350 personalizada.
“Los neumáticos desinflados nos dejan una huella mucho mayor en la nieve (…) Nos permite flotar sobre ella”, explica. Sabe Aron que con la presión a tope no habría forma de no perder tracción, de no atascarse, incluso con los neumáticos que lleva. Pero ni este sistema de presión de aire ni los afilados guardabarros son casuales: esta Super Duty Harley Davidson Edition fue convertida en Islandia por especialistas locales. No por nada está en cada detalle y lista para toda circunstancia.
Ford F-350 y Ford Excursion… para la excursión
Para más placer, durante la metamorfosis, además de crecer a lo alto, creció en cantidad de accesos y filas. Tras las dos puertas y las plazas agregadas a la configuración estándar, lo único que ahora le falta es un tercer eje y ya estaríamos. Y como nada es casualidad y todo tiene que ver con todo, insisto, la suspensión neumática instalada le sirve para adecuarse según el número de ocupantes.
Imagina un todoterreno con capacidad para hasta 10 personas. Eso es esta F-350/Excursion de cuatro toneladas y media, que por tal motivo requiere una licencia especial. La personalización no fue producto del impulso que activa a entusiastas a modificar sus coches sin una aparente razón funcional. Esta es una bestia hija del turismo fomentado en la región, donde las excursiones están a la orden del día. Es el uso que Aron, que hasta cuenta con todo un programa de tours en su sitio web, le da, por lo cual cuenta con licencia comercial.
Luces al techo, luces al frente, una calandra que no pide permiso y una comparación de tamaños entre hombre y máquina que impresiona. Sin dudas, me subiría, pagaría para ser una de esas 10 personas, pero también para comprobar el mito. “¡En cuanto te quedes atascado, todos tus amigos te rodearán! (…) ¡Te tomarán fotos, las publicarán en línea y se burlarán de ti!”, confiesa Aron sobre lo que parece ser una sana costumbre invernal de aquellas latitudes. Las risas para combatir el frío, nada mal.


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Mauro Blanco
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