La Hymer B504 3.0 es, dentro de su tipo, un verdadero rara avis. Que un modelo tan “compacto” monte un motor de tres litros no es lo más habitual, menos si además presume de 160 CV, una cifra que le otorgaba unas prestaciones más que suficientes para cruzar Europa de punta a punta con total solvencia.
La paradoja de la grandeza en formato compacto
Hay una paradoja en el corazón del Hymer B504: es el modelo más pequeño de una gama diseñada para la grandeza. Hymer –la empresa que Erwin Hymer construyó desde el taller de reparaciones de su padre en Bad Waldsee, en la Alta Suabia, hasta convertirla en el referente europeo de la autocaravana integral– había hecho de la amplitud y el equipamiento sus argumentos principales desde que en 1971 fabricó su primera autocaravana en serie. El B504, presentado en la versión renovada de 2007 sobre chasis Fiat Ducato, rompía esa lógica: menos de seis metros de longitud, un precio de entrada más accesible que cualquier otro modelo de la gama B-Class, y exactamente la misma filosofía constructiva que los modelos de ocho metros. Era, en esencia, una Hymer para quien quería todo lo que Hymer representaba pero sin la escala que lo hacía intimidante.
La historia de Hymer es, en buena parte, la historia personal de Erwin Hymer. Nacido en Bad Waldsee en julio de 1930, estudió ingeniería mecánica y pasó por la empresa aeronáutica Dornier antes de regresar al taller familiar con una idea que su padre –carrocero y carpintero, hombre práctico del sur de Alemania– probablemente encontró extravagante: construir casas sobre ruedas. La primera caravana llegó en 1957, fruto de la colaboración con el ingeniero Erich Bachem, y se vendió bajo la marca Eriba. La primera autocaravana en serie llegó en 1971, y a partir de ahí el crecimiento fue constante: la Clase S sobre Mercedes-Benz en los años ochenta, la expansión internacional en los noventa, la compra de marcas como Niesmann+Bischoff, Bürstner y Carado en los dos mil. Erwin Hymer murió en abril de 2013, a los 82 años, con el museo que había fundado en Bad Waldsee –más de 250 vehículos históricos, la mayor colección de su clase en Europa– como legado más visible de una vida dedicada a reinventar la manera de viajar.
Mecánica contundente: el motor 3.0 Multijet de 160 CV
El B504 con motor 3.0 Multijet de 160 CV era, dentro de la gama B-Class de 2007-2011, la versión más potente sobre el chasis corto. Fiat había introducido el bloque de 2.999 cc en la gama Ducato para responder a la demanda de mayor potencia en vehículos pesados: un cuatro cilindros con inyección common-rail de tercera generación, turbocompresor de geometría variable e intercooler, que entregaba un par máximo de 400 Nm a 1.400 rpm –una cifra que en la práctica significaba empuje constante y sin drama desde velocidades muy bajas, exactamente lo que un vehículo de más de tres toneladas necesitaba para moverse con comodidad en todo tipo de terreno–.
La caja de cambios asociada era manual de seis velocidades, y la configuración dinámica del Ducato proporcionaba el equilibrio habitual entre manejabilidad urbana y aplomo en carretera abierta.
Aprovechamiento del espacio: menos de seis metros sin renuncias
Lo que hacía especialmente interesante al B504 era precisamente lo que lo diferenciaba de sus hermanos mayores: los menos de seis metros de longitud total. Practical Motorhome, la revista británica de referencia del sector, lo describía como el único modelo A-class capaz de entrar en la mayoría de las plazas de aparcamiento convencionales –una ventaja que cualquiera que haya intentado aparcar una autocaravana de siete metros en el centro de una ciudad europea entiende inmediatamente–. Para conseguir ese tamaño sin renunciar al equipamiento, Hymer había acortado algunos muebles interiores respecto a los modelos anteriores y redistribuido el espacio con una lógica que Out & About Live, otra publicación especializada, calificaba de impresionante: salón en L con asientos giratorios, cocina completa, baño separado con ducha, cama fija trasera y garaje –un lujo infrecuente en una autocaravana de menos de seis metros– accesible desde la parte posterior.
El precio de entrada del B504, notablemente inferior al de los modelos de mayor longitud de la misma gama, abría la marca Hymer a un público que hasta entonces la consideraba fuera de su alcance. No era un vehículo barato en términos absolutos –el equipamiento de serie incluía calefacción de aire caliente, doble acristalamiento, paneles de carrocería en GRP, depósitos de agua y aguas grises de gran capacidad y toda la electrónica de gestión habitual en Hymer–, pero en relación con lo que ofrecía y con la reputación de durabilidad y valor residual de la marca, representaba una ecuación razonable. Los ejemplares con el bloque de tres litros que hoy circulan en el mercado de segunda mano europeo mantienen cotizaciones que reflejan esa reputación: una Hymer no se deprecia como una autocaravana anónima, y el B504 no es una excepción.
Legado
Erwin Hymer no llegó a ver la generación más reciente de la marca que fundó –el grupo fue adquirido por Thor Industries, el mayor fabricante de autocaravanas del mundo, en 2019–, pero el espíritu que imprimió en Bad Waldsee sigue siendo reconocible en cada B504 que circula hoy por las carreteras europeas: construcción sólida, diseño honesto, confort sin ostentación. El más pequeño de la familia, en este caso, resultó ser también uno de los más queridos.




Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.COMENTARIOS