Volkswagen ha abierto la preventa de las versiones renovadas de sus dos furgonetas de culto, la Multivan y la California camper, con un lavado de cara que toca el frontal, los faros, el salpicadero entero y los sistemas de asistencia. La marca alemana presentó la actualización el 30 de julio de 2026, y aunque no reinventa nada, sí pone al día a dos vehículos que arrastraban ya cuatro años de vida con la competencia pisándoles los talones.
Antes de entrar en las novedades toca situar bien de qué hablamos, porque quien no siga de cerca el mundo furgonetero puede perderse. Esta generación estrenó hace unos años un cambio de filosofía profundo que la separó de toda la estirpe anterior, y entender ese salto es la única forma de calibrar si esta actualización tiene el peso que Volkswagen le atribuye.
De furgoneta de reparto a coche con alma de furgo
La clave de esta generación, la llamada T7, es que abandonó la plataforma de vehículo comercial que habían usado todas sus antecesoras desde el mítico furgón de 1950. En lugar de construirse sobre la base de una furgoneta de carga, la Multivan actual se apoya en la plataforma MQB del Grupo Volkswagen, la misma que sostiene al Golf, al Passat y a un ejército de coches de turismo.
Ese cambio no es un tecnicismo para frikis, sino que altera por completo el carácter del vehículo. Al nacer de una arquitectura de coche y no de camioneta, la Multivan conduce con una suavidad, un silencio y una precisión que sus predecesoras jamás tuvieron, acercándose más a un monovolumen premium que a una furgoneta reconvertida en transporte de pasajeros.
La contrapartida de ese salto fue que la carrocería creció, con voladizos más largos por delante y por detrás para acomodar la nueva base sobre la que se asienta todo el conjunto. A cambio, Volkswagen pudo ofrecer por primera vez en la historia de la saga una versión híbrida enchufable, algo sencillamente impensable en las generaciones montadas sobre plataforma industrial, y de paso abrió la puerta a un interior completamente plano y sin túnel de transmisión que aprovecha cada centímetro disponible para muebles, asientos deslizantes y espacio de carga.
La California, la variante camper con techo elevable y cocina, llegó algo más tarde sobre esta misma base y también estrenó novedades notables. Fue la primera California con tracción total combinada con el híbrido enchufable, la primera con doble puerta corredera de serie, y sigue siendo la referencia absoluta del segmento de campers compactas en una Europa donde acampar sobre ruedas es casi una religión.
Un frontal nuevo que mira al pasado y al futuro a la vez
La parte más visible de esta actualización está en la cara, donde Volkswagen ha rediseñado el frontal inspirándose en el ADN de sus furgonetas clásicas. Los faros LED son ahora más grandes y con una firma luminosa más marcada, con la luz diurna extendida como una ceja sobre los módulos de cruce y carretera, unidos en el centro por una banda horizontal acristalada que se ilumina en las versiones altas.
El parachoques también es nuevo y persigue un aspecto más limpio y coherente. Las tomas de aire del motor y del climatizador se han integrado en la parte inferior optimizada aerodinámicamente, mientras dos entradas horizontales y unas cortinas de aire verticales en los extremos subrayan la anchura del conjunto, ese aire robusto que siempre ha caracterizado a la saga.
No podían faltar los colores, porque pocas gamas de furgonetas presumen tanto de sus acabados como esta. Volkswagen recupera con orgullo su tradición bicolor con combinaciones tan resultonas como el Negro Grenadillo con Sunset Red o el Blanco Candy con Pardo Grisáceo, un guiño directo y deliberado a aquellos furgones de dos tonos que convirtieron al Type 2 en icono cultural mundial mucho antes de que a nadie se le ocurriera hablar del concepto de vehículo de culto sobre ruedas.
Ese vínculo con el pasado es justo lo que hace especial a esta furgoneta, y no es casualidad que despierte tanta devoción. Ya lo hemos visto al recordar cómo el Volkswagen Type 2 sigue enamorando como autocaravana con sus tonos cálidos y su sencillez a prueba de modas, porque el linaje que arranca en 1950 pesa en cada decisión de diseño que toma la marca hoy.
Un interior que copia los deberes al ID. Buzz con cierto descaro
Dentro es donde la actualización se nota de verdad. La estrella es una pantalla táctil de infoentretenimiento de 12,9 pulgadas ahora visualmente independiente, acompañada de un Digital Cockpit de serie con tres vistas configurables mediante un botón en el volante, en un planteamiento que bebe directamente del ID. Buzz eléctrico.
Los detalles prácticos también mejoran de forma sensata. La carga inalámbrica del móvil pasa de 5 a 25 vatios, los puertos USB-C suben de 45 a 60 vatios, el cambio automático se maneja ahora con un mando en la columna de dirección al estilo del ID. Buzz, y hay controles deslizantes iluminados para el clima y el audio bajo la pantalla, además de una consola central rediseñada con botones para las puertas eléctricas y el freno de mano.
En el capítulo de asistencias llega la novedad más útil, el Travel Assist mejorado para el día a día, el Travel Assist mejorado con reconocimiento de semáforos por primera vez y cambio de carril asistido en autopista. Se mantiene el Emergency Assist, que si el conductor sufre una emergencia médica dirige el vehículo hacia el arcén y lo detiene solo, una red de seguridad que en viajes largos da bastante tranquilidad.
La Multivan estrena además una configuración de asientos cara a cara para la versión de ocho plazas, con dos grupos de tres personas enfrentados atrás, ideal para convertir los trayectos en algo más sociable. La California, por su parte, mejora su aire acondicionado estacionario eléctrico, que ahora funciona hasta ocho horas seguidas para refrigerar o calentar durante la acampada sin arrancar el motor.
Motores, precios y el elefante eléctrico en la habitación
En mecánica, ambos modelos mantienen una oferta sensata. La opción más golosa es el eHybrid 4MOTION, una tracción total híbrida enchufable con 245 CV de potencia combinada y una batería de 19,7 kWh que promete moverse en modo eléctrico por ciudad, mientras que quien prefiera lo clásico y recorra muchos kilómetros puede seguir eligiendo el fiable turbodiésel 2.0 TDI de 150 CV con tracción delantera y cambio DSG de siete velocidades.
Los precios dejan claro que hablamos de furgonetas premium y no de opciones económicas. La Multivan Energy parte de 68.830 euros con impuestos en versión diésel, y la California Beach camper arranca en 72.790 euros, cifras que la colocan de lleno en el territorio de las autocaravanas serias y muy por encima de una furgoneta camperizada de andar por casa.
Aquí hay un detalle interesante sobre el futuro de la saga, y es que Volkswagen mantiene viva la California de combustión de la saga, y es que Volkswagen mantiene viva la California de combustión precisamente porque su relevo eléctrico tiene un problema de peso, y no es una metáfora. El ID. Buzz, llamado a heredar el espíritu del furgón clásico, ronda las tres toneladas, lo que complica conducirlo con el carné B europeo de toda la vida.
Ese matiz explica por qué esta actualización tiene más sentido del que parece a primera vista. Mientras el sucesor eléctrico resuelve su exceso de kilos, la California híbrida sigue siendo la opción que puede conducir cualquiera sin sacarse un permiso especial, con la ventaja añadida de un motor de combustión para las rutas largas donde la autonomía eléctrica todavía cojea. No es el futuro que nos prometieron, pero es el presente que funciona.
Conclusión
Me quedo con la sensación de que esta actualización es exactamente lo que necesitaban dos vehículos de culto que ya eran muy buenos pero empezaban a acusar el paso del tiempo frente a rivales más frescos.
No hay revolución, ni falta que hace, porque la Multivan y la California ya tenían resuelto lo esencial y solo pedían ponerse al día en pantallas, asistencias y esa cara nueva que las rejuvenece sin traicionar ni un ápice de su esencia de siempre.
Lo que más me gusta es que Volkswagen no ha caído en la tentación de electrificarlo todo a la fuerza, manteniendo el diésel para quien recorre muchos kilómetros y ofreciendo el híbrido enchufable como alternativa razonable. Es un enfoque pragmático que respeta al cliente real de estas furgonetas, esa gente que las usa para viajar de verdad y no para presumir de etiqueta ambiental en el centro de la ciudad.
Si andas detrás de una furgoneta con la que recorrer Europa a tu aire, o de una camper con la que dormir frente al paisaje que elijas, estas Multivan y California renovadas siguen siendo una de las apuestas más redondas del mercado, incluso por delante de rivales como la Renault Master convertida en autocaravana alemana de calidad pero de diseño tan frío que parece nave espacial. Cuestan lo suyo, eso es innegable, pero pocos vehículos combinan tan bien el uso diario con la aventura, y esa versatilidad es justo lo que lleva décadas convirtiéndolas en objeto de deseo.


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Jose Manuel Miana
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