“That was epic”, sentenció con justicia el SEMA Show al cabo de la edición del 2025, pero lo podría haber declarado la Nissan norteamericana y tampoco habría faltado a la razón. ¿Sorprende? Depende desde qué punto de vista nos paremos. Un Nissan Patrol 1990 sabe lo que significa ir al extremo en situaciones todoterreno, su razón de ser, pero no todos los días experimenta la potencia recibida por el ejemplar que el fabricante japonés llevó a la Ciudad del pecado. ¿Fue un pecado exagerar las capacidades de su seis cilindros? En la tierra del nunca es suficiente, en absoluto. Menos en el epicentro de las personalizaciones.
Es un dulce noviembre el undécimo mes de cada año para los apasionados del motor que pueden desembarcar en Las Vegas como quien se quita de encima un viaje de media distancia. Lo sé, el evento es convocante, una de las grandes cumbres que, como tal, recibe visitantes de todos los puntos de Estados Unidos y más allá. Decía, un dulce noviembre para quienes frecuentan el Gran Premio y para quienes no faltan a un SEMA. Y, quienes no faltaron a este SEMA, retornaron con la panza llena tras haber conocido un Patrol de 1.000 caballos.
Todo culpa de la colaboración entre el equipo Forsberg Racing y Nissan, que complotaron para alcanzar las cuatro cifras de potencia alterando todo lo relacionado al 4,8 litros del motor de una unidad de la cuarta generación: la instalación de un turbocompresor, para el que añadieron además un colector de seis bocas, una válvula de descarga, un colector de admisión en aluminio billet, el agregado de un intercooler y un radiador para la ocasión. Aunque la conversión fue integral.
No bastaba limitarse a un poder de fuego inverosímil para un Patrol tratándose de un equipo profesional y del acompañamiento oficial. Un acompañamiento materializado en secciones clave para un SUV todoterreno de su condición: tanto la suspensión, a la que se incorporaron unos depósitos remotos encargados de elevar a este Nissan Patrol 1990, como las llantas de 17 pulgadas fueron tomadas del catálogo de accesorios de NISMO Off-Road. No así los neumáticos, unos Yokohama GEOLANDAR de 35 pulgadas.
Sobre la apariencia exterior resultante del triunvirato NISMO Off-Road, Forsberg Racing y Mobil 1, el equipo, seleccionándolo también de la línea todoterreno de la división de alto rendimiento de Nissan, aplicó en el frontal el elemento que, por fuera, más destaca de esta modificación: los cuatro faros auxiliares de seis pulgadas y largo alcance que se superponen a la característica calandra del Patrol de cuarta generación.
Lejos de la realidad de este Nissan Patrol interpretamos a esta propuesta de Forsberg Racing, pero, si tuviera que sortear tan complejo desafío, ahí están los soportes de la casa para que sus asientos Recaro Sportster estén a la altura de las circunstancias. A la altura de las circunstancias deben estar sea cual fuere el contexto: si se exprimieran esos 1.000 caballos en su totalidad, digamos que poco importaría en qué superficie.


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Mauro Blanco
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