Skoda Buggy (Type 736)

Skoda Buggy (Type 736)

El buggy checo que nunca llegó a las costas


Tiempo de lectura: 6 min.

El Skoda Buggy o Type 736 fue el intento de la marca checa por entrar dentro del mercado de este tipo de vehículo que hacía furor en las playas de todo el mundo. Además, Skoda había vencido de manos del piloto Milan Zid en 1970 y 1971 el primer campeonato checo de una nueva modalidad denominada “AutoCross”, con un buggy fabricado a partir del Skoda 100/110.

Básicamente se había recortado el coche en 40 centímetros y se había despojado por completo exteriormente de todo lo innecesario, dejando únicamente un asiento para el conductor y los mandos de manejo en su interior. Por otro lado, tanto barras estabilizadoras como carrocería se habían reforzado en su totalidad, dada la dureza de la competición.

En Europa la fiebre de los buggy empezó a hacerse más latente y François Vernimmen, un belga fabricante de este tipo de vehículos, vio en las versiones de Skoda 100 una buena base para desarrollar un vehículo de estas características. Inicialmente denominado Buggy Vf y montando el motor de cuatro cilindros de 1.000 cc. rendía 42 CV de potencia y su distancia entre ejes respecto al coche del que nacía se había acortado en 16 cm, quedando esta en 2.240 mm.

Su presentación mundial se hizo en 1972 en el Salón del motor de Bruselas y se usó a Skoda para darle el patrocinio necesario. Durante los siguientes años se hicieron sobre 30 vehículos, y al final se terminó empleando el motor de 1.100 cc y bajo el nombre de VF Okap.

El Skoda Type 736 tomaba como base al modelo 100 de la marca checa, aunque acortando sus medidas para dotarlo de una mayor agilidad

A esta moda del buggy también se unió Motorest, una empresa italiana que importaba la marca checa al país transalpino. Con el Autozodiaco Kirby, fabricado por otra empresa italiana, presentaba en 1972 en el Salón de Turín a su nueva creación. A diferencia del modelo belga, el modelo italiano no recortaba la plataforma del Skoda 100, aunque el resto del coche gozaba de una gran similitud con el VF Okap. Solamente dos unidades se hicieron de este prototipo con el motor de 998 cc.

Es en 1972 cuando terminada la temporada de AutoCross, la marca checa decide no continuar en el campeonato, para poder centrarse en otras competiciones del motor que básicamente le eran más rentables, a la par de que le daban un nombre más sólido en el mercado internacional.

Aún así, desde Mladá Boleslav seguían con atención el desarrollo de diversos proyectos sobre buggy, entre ellos los mencionados, y es un año más tarde, en 1973, cuando desde Skoda se decide poner en marcha un proyecto para la creación de uno de estos vehículos en serie. La marca lo denomina internamente como Type 736.

Usando como base en este caso el 110L, trabajaron durante tres años en el nuevo proyecto. La base se redujo hasta los 2.000 mm entre ejes, quedando finalmente con unas medidas totales de 3.320 mm de longitud, un ancho de 1510 mm y una altura de 1.530 mm.

En cuanto a mecánica, se usó el motor de 1.106 cc del 110 y la caja de cuatro relaciones de este, con la misma disposición trasera. Con una potencia final de 45 CV, obtenía un par de 74 Nm a 3.000 RPM, suficiente para mover con soltura el conjunto. Su peso en vacío era de alrededor de 710 kg y conseguía alcanzar los 110 kilómetros por hora. Según los ingenieros de pruebas, se podrían hacer consumos medios que oscilarían entre los 7 y 8,5 litros por 100 km.

En 1972 Skoda decide abandonar el campeonato de AutoCross y centrarse en el mundial de rallies

Para lograr un mejor reparto de pesos, se decidió instalar el radiador, batería y depósito de combustible en el frontal del Type 736. Además, se le dotó de marcos tubulares masivos tanto en la parte frontal como en la trasera. También la luna delantera iba envuelta con este mismo sistema, todo por dotarlo de la mayor seguridad posible para sus pasajeros.

Con una configuración 2+2, el Type 736 disponía de techo de lona y lunas de plástico laterales para proteger de alguna manera a sus ocupantes de las inclemencias del tiempo, carecía de maletero e incluso la rueda de repuesto iba anclada al portón posterior. En caso de ir cuatro ocupantes no había espacio físico para poder llevar ningún tipo de maleta o bulto.

Para octubre de 1975, los aprendices que tenía el fabricante en su escuela interna de formación habían logrado ensamblar cuatro unidades del Skoda Type 736, y entre ese año y el siguiente se le realizaron pruebas de todo tipo durante casi 30.000 kilómetros, con unos resultados muy esperanzadores para la puesta en marcha de su producción.

Skoda Buggy Type 736 4

Es tal la viabilidad que ven al proyecto que incluso se plantean ideas para hacer el modelo aún más simple, usando materiales más baratos y con ello ahorrando en costes. Por otro lado, también le ofrecen al estado la posibilidad de que el Type 736 pase a formar parte como vehículo para la policía fronteriza, algo que es desechado por parte de las autoridades competentes. Como curiosidad, cabe destacar que una de las unidades del Type 736 terminó en el aeropuerto de Praga dando un servicio interno como vehículo “Follow Me” para los aviones.

Lo cierto es que la economía del país se había estancado desde 1970 como consecuencia de los acontecimientos vividos durante la primavera de Praga y los efectos del yugo político ruso bajo el sistema económico social-comunista. Mientras los países europeos de occidente empiezan a resurgir con economías fuertes y ampliando fronteras, con clientes de todo el mundo gracias a políticas económicas de carácter liberal y la creación de la CEE a la vuelta de la esquina, donde no está incluida Checoslovaquia.

Con este panorama Skoda tiene que resignarse y seguir su lucha dentro del mercado interno, hasta 1991, año en el que es adquirida por Volkswagen. El Gobierno de Checoslovaquia inició los trámites para su privatización a partir de la caída del régimen comunista a finales de 1989. En la actualidad se puede ver una de esas cinco unidades fabricadas expuesta en el museo Skoda de Mladá Boleslav. Esta fue restaurada en su totalidad en 2017 por los mismos aprendices que se encargaron de darle vida casi 50 años antes en el mismo lugar.

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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