Aventura del día: Ferves Ranger

Aventura del día: Ferves Ranger

Un microtodoterreno de bolsillo fabricado con componentes FIAT que hoy es una codiciada pieza de colección


Tiempo de lectura: 3 min.

El Ferves Ranger era la puerta de entrada al mundo 4×4 vista desde la perspectiva italiana. Sencillo en todos sus apartados, pero aun así italiano en cada tornillo. Se fabricó hasta principios de los setenta, pero poco antes, en 1967, recibió la tracción total que lo convertiría en leyenda.

Un 4×4 de bolsillo para la Italia de posguerra

Italia salía de la posguerra con una necesidad clara: vehículos polivalentes, capaces de trabajar en el campo y circular por ciudad sin complicaciones. Los utilitarios dominaban las carreteras, pero apenas existían opciones verdaderamente todoterreno al alcance de un particular. Europa cultivaba una relación singular con la movilidad rural gracias a acuerdos industriales como los que unían a FIAT con pequeños fabricantes especializados. Fue precisamente esa colaboración la que permitió que Ferves pudiera ofrecer algo que ningún otro fabricante italiano se atrevía a plantear: un 4×4 diminuto con mecánica FIAT bajo el capó.

El Ferves Ranger llegó en 1965 como creación de Carlo Ferrari (sin parentesco con Enzo, aunque su apellido le abriera puertas). La fórmula era tan sencilla de explicar como compleja de ejecutar: tomar componentes del FIAT 500 y FIAT 600, montar todo sobre un chasis de largueros remachados en acero y aluminio, y crear un vehículo capaz de llevar a cuatro adultos donde ningún otro llegaba. El primer modelo era de tracción trasera, pero en 1967 llegó la versión 4×4 que hoy recordamos.

Mecánica sencilla y agilidad fuera del asfalto

El resultado entregaba 18 CV desde un bicilíndrico de 499 centímetros cúbicos refrigerado por aire, cifras modestas sobre el papel que escondían una personalidad sorprendente fuera del asfalto. Con apenas 620 kilogramos de peso, el Ranger se comportaba en senderos estrechos con una agilidad que dejaba atrás a Jeep o Land Rover mucho más grandes. Lo que de verdad cambiaba su carácter era la suspensión: delantera con hoja transversal y amortiguadores de gas, trasera independiente con brazos semirremolcados y muelles helicoidales. Una disposición que le daba un centro de gravedad bajo y una capacidad de articulación extraordinaria.

Las puertas suicidas, el techo de lona opcional y los asientos de vinilo sobre estructura de acero merecieron elogios por su funcionalidad: un vehículo pensado para el uso real, sin lujos innecesarios pero con todo lo preciso. La estabilidad, en cambio, salía peor parada en carretera: con una velocidad máxima de apenas 75 kilómetros por hora, no era un coche para la Autostrada, pero sí perfecto para las calles estrechas de Roma o los caminos alrededor de Sorrento.

Ferves Ranger interior

De los aproximadamente 600 ejemplares fabricados del Ferves Ranger, apenas se calcula que sobreviven medio centenar, elevando su cotización actual en subasta hasta los 50.000 euros

Precursor de los SUV urbanos y cotizada pieza de colección

El consumo, la gran baza comercial del coche, resultó ejemplar: el pequeño motor de FIAT apenas bebía, y con un peso contenido, el cálculo seguía siendo sencillo para cualquiera que necesitara un vehículo polivalente. Esa misma robustez, sumada a su capacidad para meterse donde los grandes no llegaban, fue la que terminó colocando al Ranger en el oficio donde más se le recuerda hoy: como precursor de los SUV urbanos, un mini todoterreno antes de que el concepto existiera.

De los aproximadamente 600 ejemplares construidos, apenas 50 sobreviven. Hoy se cotiza entre 40.000 y 50.000 euros en subasta, una cifra que refleja su estatus como pieza de colección. Ferves solo fabricó este modelo, pero su legado perdura: el abuelo italiano de los SUV, un vehículo que demostró que el tamaño no equivale a capacidad.

La unidad de las imágenes fue subastada por Bonhams en 2009
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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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