Aventura del día: Ariel Nomad

Aventura del día: Ariel Nomad

Un juguete para los fines de semana con el que te olvidarás de volver a casa


Tiempo de lectura: 3 min.

El Ariel Nomad es una de esas creaciones que no parece tener mucho sentido, hasta que te pones a los mandos y enlazas cuatro curvas, tres saltos y dos tramos de piedra. Es, por así decirlo, la versión aventurera y campera del Ariel Atom: un aparato superradical, sin carrocería y sumamente adictivo.

¿Cómo explicas esto en casa?

No siempre resulta fácil justificar ciertas compras ante los demás; los gustos y la educación de cada uno influyen mucho. Pero si a veces cuesta explicar una decisión, por peregrina que sea, imaginad justificar la adquisición de un Ariel Nomad. ¿Qué le dirías a la gente cuando te preguntara por él? ¿Que te has comprado un coche para jugar?

De todas formas, seguro que en el fondo te daría igual lo que dijeran, sobre todo si tienes un Nomad en el garaje. Los momentos que puedes vivir con este aparato harían desaparecer cualquier crítica, aunque, como se suele decir, la íbamos a liar parda cada vez que saliéramos a jugar por la cantidad de suciedad que íbamos a traer a casa.

Radical, eficaz y sin filtros

El Ariel Nomad, al igual que el Atom, es uno de los coches más radicales que existen. Básicamente, se trata de un entramado de tubos al que se le han añadido cuatro ruedas y un motor, junto a lo imprescindible: dos asientos —sin apenas mullido—, unos pedales, un volante y una instrumentación supersencilla, aunque digital.

Es, posiblemente, una de las máquinas más divertidas jamás fabricadas y una fuente inagotable de sensaciones. Está diseñado para ser un juguete, un vehículo para salir a disfrutar el fin de semana y volver a guardarlo en el garaje. Es radical, es incómodo y muy, muy llamativo. Pero, por encima de todo, es extremadamente eficaz.

El Ariel Nomad demuestra que con un motor atmosférico de origen Honda, un chasis de tubos visto y menos de 700 kilos se puede fabricar el juguete definitivo para arrasar en cualquier camino de tierra

Técnica de altos vuelos: motor K24 y 670 kilos

El Nomad es casi un Atom, pero adaptado para ir a fuego por terrenos que no sean asfalto —aunque hay que dejar claro que no es un todoterreno al uso—. Las suspensiones las firman Eibach y Bilstein, cuenta con una robusta jaula antivuelco que el Atom no lleva, parabrisas específico y unas ruedas pensadas para hacer rally. Y lo mejor de todo: pesa solo 670 kilos.

Colocado tras los asientos, de forma transversal, encontramos un propulsor de cuatro cilindros y 2,4 litros —el célebre bloque K24 de origen Honda— que encaja como anillo al dedo por su fiabilidad y carácter rabioso. Sin ningún tipo de sobrealimentación, rinde 238 CV y 300 Nm de par. Esta potencia llega a las ruedas traseras mediante un cambio manual de seis relaciones con relación cerrada, permitiendo completar el 0 a 100 km/h en apenas 3,4 segundos. No supera los 200 km/h, pero en este caso, es totalmente indiferente; su motivo de existencia es otro muy distinto.

Actualmente, hay pocos coches que puedan compararse con el Ariel Nomad. Los UTV son muy radicales y divertidos en tierra, pero son muy específicos y no tienen la versatilidad ni la filosofía de este aparato británico. Es una máquina muy especial y casi única en su concepto.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

COMENTARIOS

avatar
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Redaccion

Jesús Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana