“¿Para quién es la Gambier?”, se pregunta la canadiense Rover Tiny Homes, empresa madre de la criatura. En principio, para todo aquel que pueda y se aventure a invertir 150.000 dólares en una vivienda de estas condiciones, lo que da pie al estilo de vida que representa. Aunque lo parezca, no es una vivienda cualquiera en el medio de la nada –o en medio de todo, pues ¿cómo rechazar el paradisíaco escenario que la promociona?–, sino un escaparate para nómades compactado en una casa remolque de más de nueve metros de largo y más de dos metros y medio de ancho.
Rover Tiny Homes define a su Gambier –bautizada así en clara referencia a la isla ubicada frente a la costa de Vancouver– como un “lujo en un espacio reducido”. Para ponerla en contexto, es el producto de una tendencia propia de las necesidades de una región. Inspirándose en una minicasa personalizada que avistó en el distrito al que pertenece dicha isla, Rover Tiny Homes ahora cuenta con su caballo de batalla para hacer frente en un mercado signado por este tipo de hogares alternativos, funcionales y no menos estéticos.
Funcional por la movilidad como atributo fundacional y por la geografía para la que fue concebida. Aunque montarse sobre tres ejes le permita trasladarse a conveniencia, en específicas y esenciales características como el aislamiento térmico en suelo, techo y paredes, el sistema eléctrico de calefacción y aire acondicionado y los cuatro tragaluces que ocupando metros cuadrados en el techo a dos aguas dejan entrar la luz solar para calentar el ambiente, se resume su misión de abrazar a sus ocupantes tanto en las épocas de verano como durante las bajas temperaturas del invierno de la costa oeste canadiense.
Por escalera se accede a un altillo de descanso, pero para dormir también cuenta con una habitación en el otro extremo. Para dormir o bien para verla avanzar cuando se la remolca, ya que allí, del lado de la puerta principal de acceso a la casa, la Gambier lleva instalada una de sus tantas aberturas. En sus más de 28 metros cuadrados –incluyen los del altillo–, sobre su capacidad de carga de más de ocho toneladas y entre los 2,6 metros de ancho y los 9,1 metros de longitud, su equipamiento se compone de un baño completo, una cocina que no repara en volumen e incluye una encimera de cuarzo símil-mármol, unos armarios a medida y una combinada de lavadora y secadora.
Para verla avanzar desde la ventana en que te tome el viaje cuando se mueve de un punto a otro, porque, en definitiva, esta casa remolque es técnicamente una caravana con certificación de vehículo recreativo y, como tal, se le permite circular por carretera. Mención final para los materiales nobles en que se basa su fabricación: su estructura de acero, el cedro para las tejas, la madera terciada para el revestimiento inferior, el techo de metal y los tablones de vinilo para el piso son los que más destacan.


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Mauro Blanco
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