Mercedes Clase G y Jeep Wrangler. Dos mitos del todoterreno que han marcado las pautas en el segmento. Son dos coches tan iguales como diferentes, dos formas de entender el mismo tipo de automóvil que ofrecen sensaciones que pocos pueden igualar, y no digamos ya en prestaciones, pues ambos van sobrados. Una comparativa que hicimos hace tiempo pero que, para ser sincero, se me quedó en el tintero por mil motivos. No importa, son coches inmortales, dos objetos de deseo, cada vez que me paro a recordar todavía me sorprenden. Más que una comparativa fue una semana de juegos y diversión; me los hubiera quedado los dos…
Quizá solo me pase a mí, pero antes, mucho antes de tener el permiso de conducir en la mano, ya me imaginaba como sería conducir algunos coches. Miraba las fotos de las revistas y dejaba que mi cabeza volara, o más que volar, se pusiera a los mandos de ese coche que miraba en ese momento. También dejaba volar la imaginación al escuchar música, era cuando más aventuras –imaginadas, claro– vivía, siempre al ritmo de la música que sonara en ese instante.
No voy a negar que disfrutaba enormemente de esos momentos, pero claro, no eran reales y siempre quedaba la espinita: ¿cómo sería conducir uno de esos mitos que salían en las revistas? No importaba si era un deportivo, un sedán, un compacto, un todoterreno… Todos tenían algo y tenía ese aura especial por algún motivo, y como amante de los coches, la duda de si era verdad lo que se decía en las revistas siempre estuvo ahí. ¿Estará exagerando? ¿La marca habrá puesto dinero en esa prueba? Cuestiones, por cierto, que todavía se hacen muchos fanáticos –y con razón–.
Ahora, visto desde dentro, las cosas son algo diferentes. No hay dinero de por medio, al menos para nosotros, que somos pequeños como una hormiga, y a veces, muchas cosas de las que se dicen son por pasión en lo que se hace. Lo ideal es ser totalmente neutral, pero cuando algo te gusta es muy difícil no dejarte llevar y decir ciertas cosas que parecen exageradas. Sobre todo, como en este caso, si tienes dos mitos, uno al lado del otro, y tienes que hablar sobre ellos. ¿De verdad alguien podría controlar la emoción? Cada día que tuve los coches ponía el despertador lo más pronto –y coherente– posible, para dejar todas las obligaciones cubiertas y poder salir a conducir. Y lo mejor de todo es que llovió durante varios días…
Dos modelos míticos, dos todoterreno cuya fama está justificada

Finura y elegancia frente a tosquedad y máximas sensaciones
Tanto el Mercedes Clase G –un G400d en este caso– como el Jeep Wrangler –un Rubicon 4Xe para la ocasión– son dos mitos del todoterreno y esto nadie lo pone en duda. Han demostrado, desde el primer día que se lanzaron al mercado, hace ya muchos años, que son la referencia para salir del asfalto y adentrarse por según que sitios, pero lo más sorprendente es como lo hacen. Son como el día y la noche; hay enormes diferencias en su comportamiento, en las sensaciones que te llegan cuando conduces… Uno lo hace con una finura y una tranquilidad que falsea totalmente lo complicado de la situación, mientras que el otro es una fiesta de sensaciones, todo parece más épico, más complicado, más emocionante.
Y todo empieza con solo mirar sus diseños, pues su misma imagen ya te adelanta como van a ser las cosas. Sus personalidades son un claro reflejo de su aspecto, de como se presentan al mundo. El Mercedes G400d es un caballero, un tipo elegante, educado, refinado; el Jeep Wrangler Rubico 4Xe es un jovenzuelo descarado, amante del deporte y muy gamberro al que le encanta llamar la atención. Una serie de adjetivos que se pueden volver a reproducir cuando abres la puerta, pues incluso el tacto va con el estilo de cada coche. Es un mundo de contrastes, donde un tacto metálico y un poco tosco, se combina con unos acabados de primer nivel y el olor del cuero genuino, mientras que, por otro lado, la simplicidad se mezcla con toda una serie de guiños a su pasado y una sensación general que resulta mucho mejor de lo que se podría esperar.
Resulta muy divertido tener dos coches tan iguales y tan diferentes. Tan iguales por su objetivo, por algunos rasgos y por ser, al fin y al cabo, dos todoterreno “de verdad”. Pero muy diferentes por como llegan a lograr sus objetivos, por la tecnología aplicada en caso, por la notable diferencia en su personalidad y ya no digamos en su diseño. Este último apartado era un de los argumentos que más comentarios se llevaron. Conducir el Jeep era ser el centro de atención, más aún en el color que tenía la unidad que nos dejó la marca, mientras que con el Mercedes se pasaba totalmente desapercibido y solo aquellos que sabían lo que tenían delante, centraban su atención en el coche.
De hecho, en una ocasión en la que los dos coches estaban aparcados uno detrás de otro, el Jeep Wrangler Rubicon 4Xe se llevó todas las miradas e incluso hubo quien, sin miedo a ser reprendido, sacó su teléfono móvil y le tomó una buena tanta de fotos al Wrangler. Es cierto que, al menos visualmente, el modelo yankee es todo un show que llama la atención de todo el mundo, incluso la Guardia Civil se llegó a parar a echar un vistazo, pero claro, ¿has visto las fotos del Jeep? El G400d apenas resulta llamativo a su lado, aunque no cabe duda de que se trata de un Mercedes en toda regla; equilibrado, elegante, muy correcto en sus formas… Parece un “simple” SUV más en la gama.
Los 380 CV del Wrangler 4Xe permiten una aceleración salvaje y mucha diversión en pistas de arena

Ponerse a los mandos de cada uno es otro mundo de contrastes. Ambos están arriba, vas muy alto y en los dos puedes ver claramente el capó casi por completo. En el Jeep pierdes la referencia de las aletas delanteras, un pequeño inconveniente al circular por calles estrechas, pues sobresalen de la línea de la puerta; el Wrangler es más ancho a la altura de los ejes que en el centro. En el Mercedes tienes un pequeño saliente en la aleta delantera que resulta ser el intermitente, que se puede ver claramente desde el puesto de conducción y ayuda a controlar hasta donde llega el frontal. Por lo demás, los espejos son grandes en ambos y se ver bastante bien hacia atrás.
Si nos centramos en cuanto a diseño, materiales y acabados, el Mercedes G400d se encuentra en un mundo aparte con respecto al Jeep Wrangler. Todo es más tecnológico, más moderno y refinado, más lujoso; en el Jeep, como en su exterior, todo es show, colores en contraste, guiños constantes al Willys… Y una notable falta de anchura para los codos. Por fuera se ve enorme, por dentro, no hay anchura y da la impresión de ir encajonado; incluso llegué a golpearme el codo al manoterar el volante que, por cierto, tiene un retorno bastante lento y hace falta ayudar con las manos.
Equipamiento, asientos, posición de conducción, tanto de los mandos… Todo era tan diferente que hacía falta cambiar el chip cada vez que conducía uno u otro coche. Con el Mercedes todo es suavidad, confort, facilidad; el Jeep es todo sensaciones incluso a baja velocidad, a lo que también contribuían las ruedas de tacos. Acabé por conducir cada coche según mi estado de ánimo, el G400d para momentos de relajación y calma, el Wrangler Rubicon para ganas de sensaciones y un mayor ánimo general.
Imparables, pero cada uno a su manera
No cabía duda sobre las diferentes personalidades de ambos modelos, con solo echarles un vistazo, como he dicho antes, se pueden apreciar los talantes de cada coche. Su imagen es una declaración de intenciones que se nota incluso al circular, pero sobre todo, al practicar una conducción más agresiva y fuera del asfalto. Es ahí cuando empiezas a notar como se distancian el uno del otro.
Los 330 CV del G400d llegan son suavidad, al igual que sus 700 Nm de par, todo es elegante y refinado

Conducir el Mercedes G400d por carretera no te adelanta lo que encontrarás cuando salgas a cualquier camino de tierra, piedras o lo que se te ocurra. La suavidad es la nota predominante, flota sobre el asfalto con un empuje constante y poderoso del motor turbodiésel. Todos los mandos hacen lo que esperas que hagan, el coche responde como esperas que responda y corre tanto como te atrevas con un mastodonte como el Clase G. Es un coche de lujo que bien podría hacer las veces un sedán de representación. Todo lo contrario que el Jeep, cuyo confort queda condicionado por la falta de un apoyo para le pie izquierdo, de la mencionada falta de anchura y de las ruedas de tacos. El zumbido de los neumáticos sobre el asfalto es una constante, incluso se llega a apreciar una ligera vibración, sin contar con una suspensión que sobre baches parece dura, pero permite que la carrocería se incline en curvas.
¿Puedes usarlos con naturalidad en el día a día? Sí, desde luego, pero hay que saber a que se arriesga uno. El Jeep llama mucho la atención y la comodidad es limitada, mientras que con el Mereces la cuestión más incómoda es su tamaño, porque todo lo demás es, como decíamos, propio de cualquier modelo de alta gama. Por otro lado, el Clase G siempre lleva ventaja cuando se circula por asfalto, una situación en la que no está igual de cómodo el Jeep, que recorta terreno, mucho terreno, cuando el asfalto se deja a un lado y pasa a otras superficies menos benévolas.
No obstante, en conducción todoterreno las diferencias que se han descrito hasta el momento siguen presentes. El Mercedes G400d no parece tener límites y lo hace todo con una soltura, una suavidad y una finura que sorprende muchísimo. ¿Que hay una rodera en medio del camino y vas demasiado rápido? No pasa nada, apenas la notas en el habitáculo. ¿Qué toca subir un terraplén de arena suelta? Solo apunta con el volante a donde quieres ir y pisa el acelerador. ¿Barro? ¿Qué barro?
El Jeep Wrangler, en las mismas situaciones, es brutal, pero brutal porque todo parece más al límite, más radical, más loco. La misma rodera que ha pasado el Mercedes como si nada, en el Jeep da la impresión de ser un salto como si corrieras una baja a fondo. El terraplén de arena suelta lo sube sin necesidad de tracción total, pero totalmente de lado y el barro más de lo mismo, lo supera pero notas como el coche se mueve, derrapa; es superemocionante y adictivo, quieres hacerlo todo el rato y lo peor de todo, que cada vez vas más rápido. Para colmo, puedes salir de una curva totalmente cruzado pedal a fondo con una facilidad enorme, mientras te legan toda clase de sonidos, vibraciones y chasquidos, al tiempo que el Mercedes no se cruza ni en un charco de barro. Puedes seguir el ritmo del Jeep, pero será con relajación, tranquilidad y, en ocasiones, algo de frustración porque quieres más emociones.
La imagen que desprenden ambos modelos ya adelanta sus personalidades y las sensaciones que se tendrá al volante de cada uno

Resulta sumamente interesante comparar esos coches. Son igual de rápidos fuera del asfalto, superan las mismas dificultades con mucha facilidad, pero con el americano todo es emoción, sensaciones, una locura que se mezcla con cruzadas, derrapes y saltos que no tienes con el alemán. Este lo hace todo muy correcto, con una soberbia superlativa, pero no hay emoción ni en los saltos, que se amortiguan muchísimo al montar una suspensión adaptativa.
Dos mitos con una personalidad claramente marcada y precios muy dispares
Es evidente que los estadounidenses son capaces de hacer un show de casi cualquier cosa, solo hay que ver esos programas que emiten donde un puñado de tipos forjan sus propias espadas o se hinchan a comer como animales para ver quien es capaz de tragar más comida. Son unos especialistas en hacer de las cosas algo emocionante e impactante, y el Jeep Wrangler Rubicon 4xe es un claro ejemplo. Tanto como la rectitud, la corrección y la coherencia alemana, donde todo debe ser discreto y funcional, como el Mercedes G400d.
¿Con cuál me quedaría? Es evidente que el Jeep es más emocionante, pero también más incómodo y además, es híbrido enchufable y la hibridación enchufable, al menos de momento, no es salto de mi devoción. El Mercedes es mucho más versátil, pero menos emocionante y mucho más caro, de hecho, con lo que cuesta el alemán me compro dos Wrangler, o casi. ¿Qué tal uno para diferentes ocasiones y estados de ánimo?
Galería de fotos
Jeep Wrangler Rubicon 4Xe
Mercedes G400d
Jeep Wrangler vs Mercedes Clase G
119600 eurosA favor
- Jeep Wrangler Rubicon 4Xe: Sensaciones, prestaciones, diseño
- Mercedes G400d: Comportamiento, suspensiones, prestaciones
En contra
- Jeep Wrangler Rubicon 4Xe: Habitáculo muy estrecho, confort de marcha, consumos con batería descargada
- Mercedes G400d: Poco emocionante, consumos según tipo de conducción, precio
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.COMENTARIOS